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ARQUITECTURA SUSTENTABLE CON QFD
PRIMERA PARTE
Conceptos básicos en los que trabajamos con detalle en los talleres de Arquitectura Sustentable que se realizan en Arquikits.
El proceso de diseño de productos en general no difiere mayormente del diseño de un edificio o la construcción en general.
Cuando diseñamos, hablando del diseño en forma genérica, en todos los casos se comienza por recoger y analizar un conjunto de requisitos o necesidades demandados por un cliente o por un segmento de clientes (prospectos o clientes potenciales), cuando estamos diseñando un producto que queremos masificar. Esos requisitos o necesidades desagregadas y detalladas serán la base del proyecto. A ella deberemos volver sistemáticamente durante el proceso de diseño y ejecución para asegurarnos que no nos desviamos. Olvidar este detalle puede implicar que terminemos ejecutando o construyendo algo que por la razón que sea, no es aplicable al segmento al que quería llegar, o no deja satisfecho al cliente específico que lo solicitó.
Esto no es diferente para la arquitectura, podemos diseñar para un cliente específico o podemos hacerlo para un segmento, por ejemplo vivienda social, con determinadas especificaciones que le son particularmente atribuibles. Otros segmentos podrían ser la casa de veraneo para clase media, los edificios de apartamento para su venta durante el proceso de ejecución (en el pozo, como se dice vulgarmente), etc. Muchas veces los clientes manifiestan sus necesidades o demandas desde una perspectiva del producto final, por ejemplo "quiero ventanales grandes en todos los ambientes". Nosotros, como profesionales, debemos traducir esas palabras en la verdadera necesidad o deseo: quiero buenas vistas, buena iluminación, mucho sol, etc. Porque luego veremos que ellas pueden contradecir otras necesidades que se han expresado en forma directa o que están latentes y que debemos ayudar a exteriorizar, como por ejemplo "quiero/necesito un mantenimiento económico".
Dentro de estos requisitos deben incluirse, tambien, esas demandas latentes. Demandas no siempre expresadas en forma directa, pero que es imprescindible incluir si se quiere un resultado arquitectónico con un foco determinado que nos represente como profesionales o sencillamente porque el cliente no las dice porque no se da cuenta de cómo influyen, pero luego incrementarán su satisfacción con el resultado final. Esto es, por ejemplo, el alcanzar un producto o un edificio ambientalmente responsable. Estos requisitos deben integrarse en esta etapa del proceso, bien al inicio del proceso. ¿Será nuestro proyecto sustentable?. Veremos que la sustentabilidad no refiere exclusivamente a la eficiencia energética, como muchos pueden creer, la sustentabilidad es multidimensional y altamente compleja.
El análisis debe hacerse desde la perspectiva de la necesidad o demanda latente. Por ejemplo: gastar menos en energía durante el uso del edificio y/o lograr un espacio ventilado y sin olores evitando afectaciones a la salud y/o aislarse de los ruidos de la calle, etc. Pero tambien hay requisitos que habitualmente no son demandados, porque no tienen una incidencia directa en la vida de la persona hoy, pero lo tienen desde la perspectiva de lo que dejamos a nuestros hijos, nietos y más allá de ellos. En este sentido debemos considerar, por ejemplo, cuán agresivos con el medio vamos a ser con ese edificio o producto, todo a lo largo de su ciclo de vida: desde qué materia prima utilizaremos, desde dónde viene y cómo y a qué costo real llega al lugar, cómo la construímos y qué desperdicios y emisiones generamos, cómo se utilizará y qué haremos con los desperdicios cuando deba desecharse o demolerse. Otros requisitos a cumplir, no siempre demandados son los legales y reglamentarios. Estos tambien deben aparecer en nuestro análisis.
Ser un profesional responsable hoy, ser un ciudadano responsable hoy o ser un gobernante o decisor responsable hoy, no nos permite aquello de "no es mi problema, lo mío es una pequeña parte del proceso". Hoy el proceso entero es responsabilidad de todos y de cada uno, desde el lugar que nos toca.
Una buena manera de incluir esos aspectos que no son demandados en forma directa pero que no debemos olvidar, es mediante el estudio de los aspectos ambientales y los impactos ambientales que producimos o que podemos producir con nuestro diseño. Esta es la forma en la que comenzaríamos todo análisis si quisieramos generar un proceso de diseño bajo las normas ISO 14000 (SGA-sistema de gestión ambiental). Estas metodologías de trabajo ayudan mucho a ser integrales en nuestro diseño, no olvidando dimensiones que pueden diferenciarnos y que nos definen como ambientalmente responsables.
El método japonés QFD -quality functional deployment o despliegue de la función de calidad, se inicia precisamente aquí, con los requisitos o necesidades representados en un árbol con dos o tres niveles de desagregación. El resultado del análisis se coloca en una matriz -primera, segunda y tercera columnas, que luego cruzaremos con las especificaciones técnicas requiridas para lograr dichas demandas. A la vez, es posible priorizar por el grado de importancia que tienen los requisitos analizados, en una escala de 1 a 5 por ejemplo o de 1 a 10 si la magnitud de requisitos a cumplir es grande.
Algunos profesionales pueden pensar que esto quita libertad a su creatividad, porque estamos estructurando y analizando con demasiado detalle, pero la pregunta es: ¿para quien estamos construyendo?. Esta fase de análisis es imprescindible no sólo al inicio del proceso de diseño, debemos tenerla siempre presente mientras avanzamos el proyecto. Debemos cotejarla permanentemente en las etapas sucesivas del proyecto y con el cliente, realizando los ajustes y las decisiones necesarias cuando se presentan problemas o conflictos entre tanto entre los propios requisitos, como entre éstos y las especificaciones técnicas o sistemas constructivos, etc.
Incluso, un análisis interesante es cruzar las demandas con las demandas, es decir poner también del lado de las columnas de la matriz lo mismo y luego analizar cuán compatibles son. Entonces, en las celdas del punto de encuentro de la demanda A y la demanda B ponemos si hay impacto positivo (+) o negativo (-) entre ellos y si el mismo es alto (3) , medio (2) o bajo (1) o sencillamente no hay influencia entre ellos (0). Esto permite evaluar luego si al atender una demanda se nos genera un problema con otra demanda y la magnitud del problema que se genera. Esto habilita, también, a priorizar con el cliente o con el equipo multidisciplinario de diseño, dejando de lado ciertos aspectos que habíamos considerado de manera fundamentada.
Ahora tenemos mucho más claros los requisitos que debiéramos tener en cuenta en nuestro diseño y su priorización en función de importancia y nivel de conflicto entre ellos.
El próximo paso es documentar esas necesidades y demandas desde una perspectiva sustentable. Para eso será necesario conocer las dimensiones de la arquitectura sustentable primero. En el próximo capítulo lo veremos.
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